Eduardo Velez Soto ; "Los desastres no son Naturales"
LOS DESASTRES NO SON NATURALES
Estos espacios de diálogo permiten resaltar la importancia del análisis
conjunto sobre la situación que enfrentamos ante los efectos del cambio
climático y nos invita a promover acciones que permitan a las autoridades locales
y nacionales, a los organismos regionales e internacionales tomar decisiones
informadas con el fin de disminuir el
riesgo a los desastres y la vulnerabilidad de la población.
Las condiciones de vulnerabilidad exponen de forma diferenciada a la población y la configuración de nuestro territorio constituye un escenario de riesgo complejo multiamenaza, que se vio confirmado y acentuado con el impacto de la pandemia de COVID-19.
Hemos asumido importantes retos para la preparación, el preposicionamiento, la organización local y comunitaria, sin embargo, estas acciones requieren de un apoyo decidido de los Gobiernos y de la comunidad internacional para reforzar las capacidades movilizando recursos financieros y técnicos. En este desafío, el reforzamiento de las capacidades e instrumentos de coordinación regional de la asistencia humanitaria es clave para asegurar la cooperación necesaria entre los países.
Sabemos que los conceptos tienen poder, en la manera en la cual utilizamos las palabras va marcando la interpretación que tenemos y por lo tanto las decisiones que tomamos y las acciones que se llevan a cabo. La oportunidad de hoy es el posicionamiento del termino los desastres no son naturales. El cómo se nombre una temática es importante para abordarla, una terminología inadecuada nos resultara en decisiones o comportamientos inadecuados.
Al seguir nombrando los desastres como naturales estamos dejando
de lado el conocimiento científico actual de la misma dinámica del planeta.
Los desastres son el resultado de una amenaza natural o antropogénica que
repercute en un asentamiento humano, el cual no cuenta con los recursos
adecuados o no está organizado de forma tal que pueda resistir su impacto, y
cuya población es vulnerable debido a la pobreza, la exclusión o por ser
socialmente desfavorecida de alguna u otra forma.
Más
sencillo aún: una amenaza natural se transforma en desastre cuando se combina
con la exposición y la vulnerabilidad para ocasionar la pérdida de vidas,
lesiones y heridas, junto con pérdidas económicas.
1 La dinámica natural de transformación de la tierra, inicio hace unos 4500 millones de años, como una roca incandescente y no se ha detenido hasta el día de hoy, llevando consigo fenómenos o cambios frecuentes producto de la energía en movimiento.(placas tectónicas, rotación, traslación… etc) La vida según estudios pudo iniciarse hace 3500 millones de años, siendo la raza humana un pasajero muy reciente con tan solo 3,2 millones de años habitando en la tierra y tan solo 40.000 años de la evolución a seres humanos modernos.
La
Tierra es un planeta dinámico, subdividido internamente en “capas” que
interactúan dependiendo de la energía interna. Entre los procesos naturales que
se manifiestan sobre la superficie
están la actividad sísmica provocando terremotos y Tsunamis, la actividad volcánica,
erupciones, laares,avenidas torrenciales.
Los movimientos de rotación
y traslación, como de la posición de su eje
que se traslada en otros fenómenos como Huracanes, marejadas, lluvias
tormentas, oleadas de calor extremo y
heladas entre otros.
Nuestro planeta continuara con su dinámica activa de procesos naturales cíclicos- un terremoto, una erupción volcánica o un huracán no serán desastres por si solos. Es el primer término que debemos aclarar. Y por qué lo menciono, generalmente cuando le pedimos a una persona, nombrar un desastre, no es sorprendente que le responda un terremoto, la contra pregunta sería si ese terremoto en un desierto deshabitado causaría un desastre.
Y es allí donde entra nuestra segunda parte de la ecuación
La Dinámica social significa desarrollo y evolución de la sociedad. El paso de la sociedad de formas primitivas a formas desarrolladas.
Hace aproximadamente 10.000 años en
Asia , donde la raza humana inicio el cambio de el nomadismo por la agricultura de riego
lo que condujo a grandes cambios en la forma de vida, iniciando
asentamientos en lugares inhabitados
buscando los beneficios del agua en cercanías de lagos, arroyos, ríos y
pozos acuíferos, semejanza que aun
compartimos con los primeros constructores de asentamientos.
Paralelamente a ellos la religión
tomaba un papel importante para la convivencia de esos primeros grupos,
especialmente en la normatividad social y de paso para explicar ciertos
fenómenos que los afectaban y que para
ese entonces eran inexplicables.
Las catástrofes y las desgracias de
origen natural se interpretan como una
consecuencia directa del descontento de los dioses ante las diferentes acciones
humanas.
Ello procedía de la necesidad humana
de encontrar un sentido a los hechos, especialmente los luctuosos.
Es así como, a través de los mitos,
los desastres de origen natural podrían
acabar estando en la fundamentación de no pocas religiones, ya que tenían una
connotación presente en muchas creencias religiosas, la capacidad de generar
miedo, que en la antigüedad era una de las fundamentaciones de toda religión y
necesaria a los líderes religiosos para persuadir a los creyentes tanto de la
omnipotencia divina como del seguimiento de un código moral so pena de graves
castigos.
Por lo cual utilizaban mecanismos
preventivos a través de ritos de desagravio que, aun siendo completamente
ilusorios, proporcionaban una
“seguridad” psicológica a individuos y pueblos inermes; esta función de las
creencias religiosas, de hecho, sigue estando presente en las sociedades
actuales.
El ejemplo más conocido de la
procedencia divina de los desastres es
el diluvio universal, catástrofe contenida en el primer libro de la Biblia,
conocido como Génesis. En este relato, Dios emite su juicio contra la humanidad
a causa de sus pecados, provocando el anegamiento de "toda la
tierra".
Es solo hasta el año 1755 que por primera vez se hace alusión que los desastres no son naturales cuando Jean-Jacques Rousseau le escribió a Voltaire con motivo del terremoto de Lisboa: “convenga usted que la naturaleza no construyó las 20 mil casas de seis y siete pisos, y que, si los habitantes de esta gran ciudad hubieran vivido menos hacinados, con mayor igualdad y modestia, los estragos del terremoto hubieran sido menores, o quizá inexistentes”.
Casi 300 años después, sin embargo,
es usual encontrar el término desastre natural en la literatura, la academia e
incluso dentro del ámbito laboral relacionado a la reducción del riesgo de
desastres.
La exploración científica del mundo
que ha tenido lugar en los últimos dos siglos, nos ha proporcionado datos para
la fundamentación del origen de los desastres. Nos han permitido conocer los peligros.
Sin embargo el crecimiento
demográfico desordenado especialmente en
áreas urbanas y las malas prácticas del desarrollo han expuesto cada vez a más población al riesgo de desastres, acumulando
vulnerabilidad que es el componente NO NATURAL
de los desastres.
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